Bodas, aniversarios y otros eventos sociales: como él se comporte define tu posición en el colectivo

mujeres hombres social

Lo que nos debe llenar es sentirnos seguros de que quien tenemos al lado cumple nuestras expectativas | Wim Vandenbussche

Los típicos tópicos sobre hombresmujeres, los conocemos todos. Dan mucho juego en las celebraciones sociales sobre todo en las bodas, fiestas de empresa, aniversarios de compromiso y demás eventos colectivos. Pongamos como ejemplo el banquete que sigue a cualquier enlace que se precie. Si no sale un tema que aglutine a todos los asistentes que comparten mesa, el tiempo que transcurre desde sentarse y el momento en que cada comensal se levanta de la silla se hace eterno. En cambio, si en ese mismo grupo de invitados, tras las reglamentarias presentaciones y asentamiento, algún comensal, masculino comenta algo tipo: “pues yo antes de salir le he comentado a mi pareja que no le sienta muy bien el vestido que lleva, y ni os imagináis…” o bien, “pues no veáis como se ha puesto (ella) al comentarle, en la iglesia, que se le veía la tira del sujetador por el escote de la espalda”.

Normalmente son los hombres quienes hacen este tipo de comentarios. Algunos creen que bromeando sobre sus parejas femeninas, el resto de invitados masculinos, en un alarde de compañerismo genéticamente asumido desde la época de las cavernas, tendrán el aprobado general. Y, reconozcámoslo, mujeres, así es. Si tu “hombre”, encantador y con humor atrayente,  en ese banquete nupcial del hijo de tu jefe, o del jefe de tu “hombre”, consigue jolgorio y regocijo general en la mesa, tú eres la pareja de ese “hombre” y, en ese momento, en ese instante que dos horas antes ni te habías planteado, chica en ese instante eres la acompañante del invitado estrella, del ser astuto, brillante y a quien todos quieren cerca.

Lo esencial, condición sine qua non, es que ese hombre ha de ser, indiscutiblemente, de humor inteligente y de entretenimiento aceptado. En caso contrario, si él no es encantador o atractivo socialmente hablando, te conviertes en la acompañante del chistosillo cutre. Si hace algún comentario sin ese don que pocos tienen de hacer de  lo monótono, y siempre previsible, algo que mantenga una reunión, de inicio, aburrida o tediosa, en una velada animada y divertida,  en ese momento, chica, eres la acompañante del invitado de broma fácil de mal gusto, de aquel que todos, tras la hora antes mencionada de correcta socialización, evitan y ningunean en la conversación.

Chicas, poned a prueba a vuestra pareja. Llevadle a una boda o a un evento de vuestra empresa. Estad atentas a su reacción. ¿Es activo o pasivo? ¿Es agudo en sus comentarios? ¿La gente le escucha y se ríe con sus ocurrencias? O ¿todo lo contrario?

También podríais probar a ser vosotras las que animen una velada. Sed encantadoras, demostrad la agudeza femenina cuya perspicacia y agudeza consigue ser versátil y encantadora. Comentad lo absurdamente enfadado que se puso vuestra pareja cuando le comentasteis “cielo…tenemos una invitación para la boda del hijo del presidente de la compañía. Es el 14 de octubre a las 6 de la tarde”. Debéis mencionar que ese día 14 de octubre se jugaba la final de…cualquier deporte en el que un número de jugadores se enfrenta a otro número de jugadores, o que ese día un grupo de jugadores recorren 7km tras una bolita blanca a la que van atizando con un palo metálico, o que ese día un par de individuos ridículamente obesos se enfrentan en una variedad de lucha agarrándose el uno al otro por una especie de pañales enormes.

Con la sinceridad que da el anonimato de escribir en un blog, no  sé si los hombres de esa velada encontrarán el comentario divertido. Lo que os aseguro es que las mujeres si lo van a hacer.

De todas formas, no es tan importante la risa o el estrellato. A mi modo de ver las cosas, lo que realmente debería llamar nuestra atención es el estar convencidos que, tras esta comedia social del entretenimiento y el postureo, lo que nos ha de llenar es sentirnos seguras y seguros (vosotros también) de que quien tenemos al lado cumple nuestras expectativas, sean cuales sean éstas. Que para algunos es vital ser el centro de atención y para otros, más modestos, o más tímidos, o simplemente, más perezosos,  es fascinante ser espectador silencioso de las relaciones sociales.

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