Otro artículo más sobre la playa en verano

 

playa

Todos podemos sentirnos familiares con la imagen que se muestra | martinvarsavsky

 

Mi abuela decía que el verano saca lo peor de cada uno de nosotros.

A medida que van pasando los años pienso cuánta verdad tiene esa frase, sobre todo el verano en las zonas de playa.

Cuando era más joven me encantaba pasar horas y más horas en la playa. Haciendo nada, solo eso, estar. Estar ahí tostándome como un pollo asado tras untarme con una especie de grasa que era lo más novedoso que había. El producto se llamaba crema de vaca; el nombre se las traía. Factor de protección: 0. Pero claro, en aquellos tiempos no se hablaba de la capa de ozono ni del cáncer de piel. Si entonces lo hubiera sabido ahora no tendría mi cuerpo con algunas manchas oscuras, o arrugas, que sé que nunca van a desaparecer.

Volviendo a mi abuela, que me estoy yendo del tema, mujer elegante, independiente y sabia, entiendo a qué se refería. El verano, nos “destapa”, física y mentalmente. En la playa, especialmente,  invita a vestir ropa fresca y usar calzado adecuado al calor. Pero, ropa fresca no siempre es sinónimo de confort o distinción.   Esas camisetas  sin mangas, que no tapan el ombligo, de colores estridentes, de materiales que no se pueden acercar al fuego por peligro de incendio, que se adhieren al cuerpo cual celofán, a las 12 del mediodía, 32 grados a la sombra, cómodas, lo que se dice cómodas, no son. Si se añaden los pantalones cortísimos que se encajan en la nalga y parece que tengan que cortar la circulación, y unas sandalias de dedo de plástico, entonces recuerdo a mi abuela y su tristeza por alguna pinta fuera de tono.

¿Por qué en verano está todo permitido? A nivel vestimenta, me refiero. Esta temporada está de moda la ropa strapless (sin mangas); si eres tan delgada como Olivia de Popeye, ¿por qué insistes en ponerte un palabra de honor si te acentúa los huesos de la clavícula y brazos y parece que estés en huelga de hambre? Si, por el contrario, eres del tipo más gordito y en 2014 se llevan los vestidos de punto entallados, ¿por qué te pones una prenda ceñida de color beige que te marca todas las lorzas del cuerpo?

Y no olvidemos, en el mismo contexto, a las “famosillas” y “famosillos” de turno. ¿Por qué se enfadó tanto Kate Middleton de Inglaterra cuando salieron a la luz sus imágenes en topless? ¿Por qué causaron tanta polémica los robados que le han hecho a tantas otras celebridades en los últimos años? ¿Acaso no fue su decisión dejarse la parte de arriba del bikini en la habitación del hotel al salir a la playa? ¿Acaso no tienen derecho a lucir sus cuerpos –piensan ellas- tranquilamente? Pues claro que tienen derecho, pero como todas las decisiones en esta vida, una parte de las consecuencias no depende solo de la voluntad de uno mismo. Si eres un personaje conocido, tienes que saber, de primeras, que tus posados y comportamiento, especialmente en verano, son carne de cañón.  Y si no eres célebre, pues también tu apariencia será motivo de habladuría positiva o negativa.

playa-noche

A veces, en nuestra opinión, hay que seguir la máxima del “menos es más” | Steven Straiton

Posiblemente sea debido al calor, a las cervecitas en el chiringuito que atontan la mente y abultan el estómago, a que te dices que, total, solo se vive una vez y que en invierno ya te taparás y que el verano es para vivirlo como si no hubiera un mañana. O tal vez que no estás tan alerta con tu aspecto, pues no tienes cerca a jefes, clientes, profesores, alumnos que puedan opinar. Será eso, también,  que entramos en una espiral de destape mental que nos relaja de tal manera que ya ni queremos pensar si lo que usamos nos queda bien y las personas con las que pasamos esos días de asueto “playil” no nos cuestionan, pues tampoco se plantean su propio aspecto.

Sea como sea, yo comparto con mi abuela su tristeza por algunas manifestaciones de mal gusto en ocasiones en las que apetece ir a algún restaurante o terracita con una indumentaria, llamémosle, más refinada. Salir por la noche un poco más acicalada es agradable. Y encontrarte en la mesa de al lado al turista moreno gamba, barriga cervecera con una camiseta imperio, bermudas tamaño XXXL y chancleta verde loro, pues como que no es de buen agrado. Y no hablo de gustos, que cada uno tiene el suyo. Hablo de equilibrio con el entorno. Que una cosa es tomarse una tortilla de patatas en la playa en bañador, y otra muy distinta salir a cenar o a tomar unas copas a un local estiloso donde debería primar la discreción.

Anuncios

¿Qué opinas? Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s